domingo, junio 07, 2026

Me pegaban porque les caía mal. Esa era la única respuesta. No era algo que les haya hecho. No había forma que fuera algo que yo les haya hecho o dicho. Yo miraba. No participaba, solo miraba. Pensaba. Quizás hacía alguna expresión que evidenciaba desagrado? No lo sé . Honestamente no sé por qué. No lo recuerdo. Solo recuerdo el miedo. Vivía con miedo. E incomprensión. No entendía por qué. No era una venganza, ni una reparación ni nada de eso. Era como si hubieran olido el miedo. Porque eso se huele. Yo tambièn lo sentìa. Y es algo primitivo. El miedo y su olor.

¿O quizas porque los miraba sin compartir? ¿Porque no festejaba lo que hacían o cómo eran? ¿Estaban disciplinando en la normalidad? Porque en definitiva, no recuerdo qué pasó. Solo un flash. Un momento a la salida de clases. Y la diferencia de clases. Eterna diferencia de clases. Así era la primaria. Un par de golpes en el brazo derecho, puñetazos. No recuerdo nada más. Solo recuerdo el miedo. Las pesadillas, si las recuerdo. Creía que solo yo las tenía: había un ataque, un peligro y yo no podía moverme del miedo. Inmovilizado. No podía correr, escapar ni defenderme. Mi única respuesta era la inmovilización. Ahora sé que tienen nombre esas pesadillas. Saber eso me habría tranquilizado. Si hubiera existido internet habría podido averiguar sin exponerme al escrutinio de esos años. No había diálogo posible con ninguna entidad no humana, no cercana. 

Recuerdo las conversaciones de varones: grupos en ronda de varones, pre adolescencia y adolescencia. Siempre llegaba tarde a escuchar. Quizás tenía un problema auditivo porque siempre me perdía algo. Y preguntaba y nadie respondía. Que dicen? De que hablan? Que dijo? Y nada. La conversación seguía. Nadie escuchaba. Volvía a preguntar y nada… la opción sólo era permanecer invisible. Las preguntas para ingresar estaban siempre interrumpiendo un circuito natural excluyente. No encajaba. 

Y los cuerpos se organizaban dejándote afuera. No una o dos veces. Siempre era así. Quizas no fuera tan así. Pero así lo recordas. Siempre, la ronda se cerraba. Tenía que abrir el espacio para ingresar. Por qué caías tan mal.

Me habían puesto en ese grupo. Era incapaz de funcionar ahí. Necesitaba estar y ser parte. Pero no podía. No era parte.



Me pegaban porque les caía mal. Esa era la única respuesta. No era algo que les haya hecho. No había forma que fuera algo que yo les haya he...

otoño

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