domingo, junio 07, 2026

el que no siente nada contra el pueblo que siente

estamos viviendo una etapa de la historia en la que ser el más desagradable del mundo, puede contar con  apoyo popular. la llegada de milei al poder no es casual. no es una paradoja del destino. un personaje diseñado para conducir el gobierno en este momento histórico.

al principio fue objeto de consumo falopa y violento, rasgos que se familiarizaron por su instalación mediática. finalmente terminaron representando la violencia reaccionaria y patológica que brota del agotamiento social. Con el tiempo, el magnetismo de esa personalidad espantosa fue nombrado por el poder como carisma y su discurso de odio, calificado como auténtico, "sin careta". Como legitimado por el relato contemporáneo de aniquilamiento del improductivo.

como si un clamor popular facistoide dijera "elijamos al más enajenado de los nuestros, capaz de hacer mierda a los que odiamos, que no le tiemble el pulso. nos encerraron, nos roban. que no sienta nada...", milei es el cruel producto del odio social. Representa el deseo viral de infringir dolor como forma de venganza y reparación. Y sus políticas, su agenda, se diseña representando la misma estructura mental de indignaciones, humillaciones y odios desordenados de sus representados. En esa estructura hay mezcla, confusiones, razonamientos inconclusos, abandonados por pereza o distracción. Se odia a los políticos progresistas, se odia a los luchadores sociales, se odia a las feministas, se odia a los defensores de derechos humanos, se odia a los migrantes, los pobres, se odia los cuerpos improductivos, a los discas, a los locos. Entre ellos se mezclan las categorías de ladrones, negros, incapaces, locas, faloperos...

y mientras incoluan el odio, mientras todo se confunde, extraen y se apropian de lo común. de lo de todos y de nadie. enloquecen al pueblo para desangrarlo. así, hasta que sucede algo.

Hasta que la comunidad marginada, los colectivos se manifiestan en las calles. El unico lugar que transforma y desde donde se transforma. Las marchas, el recital, la cancha, el acompañamiento a la jefa, el 24 de marzo, las plazas discas, el ni una menos, la despedida del Indio.

circuito social excluyente

Le pegaban porque les caía mal. Esa era la única respuesta. No era algo que les haya hecho. No había forma que fuera algo que les haya hecho o dicho. El miraba. No participaba, solo miraba. Pensaba. Quizás hacía alguna expresión que evidenciaba desagrado? No podía saberlo. Intentaba buscar una razón pero nada, y si había algo ya no recordaba... simplemente no era querido. Sí recordaba el miedo con el que vivía. Vivía con miedo. E incomprensión. No entendía por qué. No era una venganza, ni una reparación ni nada de eso. Era como si hubieran olido el miedo. Porque eso se huele. Siempre, y es algo primitivo. El miedo y su olor. ¿Eran malosentendidos? ¿orden social de violencia inoculado por la pedagogía cruel y autoritaria de la normalización? 

¿O quizas porque los miraba sin compartir? ¿Porque no festejaba lo que hacían o cómo eran? ¿Estaban disciplinando en la normalidad? Porque en definitiva, no puede haber otro motivo. Solo un flash. Un momento a la salida de clases. Y la diferencia de clases. Eterna diferencia de clases. Así era la primaria. Un par de golpes en el brazo, empujones, puñetazos. No recuerda nada más. Solo el miedo. Las pesadillas, eso si recuerda. Y creía que solo él las tenía: había un ataque, un peligro y no podía moverse del miedo. Inmovilizado. No podía correr, escapar ni defenderme. La única respuesta era la inmovilización. Tiempo despues supo que tienen nombre esas pesadillas. Lo supo tarde, demasiado tarde. Saber eso lo habría tranquilizado. Habría podido hablarlo, reconocer con otros que también lo experimentaban... no habría tenido tantas mañanas de agotamiento y el miedo sin tregua en las horas del descanso... Si hubiera existido internet habría podido averiguar, pero no había diálogo posible con ninguna entidad no humana, no cercana. Pero empezaba el día con esa sensación, entre angustia y confusión a cuestas. Así iba directo a tropezar en cualquier instancia social.

Recuerda las conversaciones en grupos, como en ronda, pre adolescencia y adolescencia. Siempre llegaba tarde a escuchar. Quizás tenía un problema auditivo porque siempre se perdía algo. O todo. A veces no entendía de qué hablaban. O se perdian datos, nombres, codigos... Cuando preguntaba no se escuchaba la pregunta y nadie respondía. Que dicen? De que hablan? Que dijo? Y nada. La conversación seguía. Nadie escuchaba. Volvía a preguntar y nada… la opción sólo era permanecer invisible. Las preguntas para ingresar estaban siempre interrumpiendo un circuito natural excluyente. No encajaba. 

Y los cuerpos se organizaban dejándole afuera. No una o dos veces. Siempre era así. Quizas no fuera tan así. Pero así lo recordaba. Siempre, la ronda se cerraba. Tenía que abrir el espacio para ingresar. ¿Por qué caía tan mal? Lo habían puesto en un grupo en el que era incapaz de funcionar.  Necesitaba estar y ser parte. Pero no podía. No era parte.

jueves, marzo 05, 2026

se puso en pedo en un velorio

no era su intención, fue improvisando sobre la marcha, o mejor dicho, reaccionando sobre la marcha, como dejandose llevar por la onda expansiva de sus propias explosiones.

y ese es el primer detalle interesante. porque su personalidad no se caracterizaba por la espontaneidad. amante de las rutinas, esa progresión de acciones repetitivas que a diario seguía le daban paz, confianza en el devenir del día, armonía cosmica. todo su día a día era como un infinito ritual que sostenía con disciplina. como si hubiera hecho votos de orden, nada perturbaba su hoja de ruta, que respetaba como respondiendo a un singular imperativo biológico.

de esa enajenación, que confundía con convicción, emanaba la fuerza de su voluntad para sostener por medio de la rutina, la sensación de orden.

y como suele suceder, confundía convicción con felicidad.

eso lo hacía controlador? no. no más allá de su propia actitud. Sabía que no podía controlar el contexto, solo podía poner distancia, para poder seguir impavido, para no perder esa impermeabilidad social.

logicamente, lo obligaba a aislarse cada vez más. a encerrarse en la rutina. y el aislamiento en esas condiciones se volvió circular: la perdida de lazo generó pérdida de confianza y paz, para recuperarla: más énfasis en la rutina, que retroalimenta su aversión social.

y el sujeto se vuelve cada vez más gris, rígido, predecible. hasta que explota. 

y eso sucedió en el momento y lugar menos oportuno.

martes, febrero 10, 2026

a funcionar

cada día buscaba en el espejo algo, cambiaba el espejo, el angulo, la iluminación

cada día, cada espejo, con cada luz en cada ángulo devolvía la misma imagen

la del cuerpo caído, la cabeza agotada, el corazón humillado

cada día, así salía.

a funcionar a pesar de todo

dar la psiquis

el discurso oficial del bienestar obligatorio ha sentenciado, con fuerza de adhesión por reiteración, que "no puede sostener a otros quien está roto por dentro".  una afirmaciòn con aspecto de verdad. parece verdad. y sin embargo, no conozco a nadie que no esté un poco roto, en general. y menos aùn entre quienes no se encierran en su burbuja de experiencias de bienestar sin problemas reales, que son los compartidos... porque no se puede permanecer ileso cuando hay implicación real, no la mera pose de voluntarismo que llaman empatía.  no se puede sostener estando roto, no se puede no romperse un poco al implicarse de verdad. hay una frontera emocional ahí. conozco uno q lleva años caminando en esa cuerda floja sin salida...  

Relato vas a necesitar

 Me quiero morir me quiero morir morirme quiero me yo morirme me quiero siento como que no puedo hacer nada por mi vida no puedo vivir por mi vida 

Se podría no ser

 Me voy despidiendo de todos, de todo. De este plano y esta historia. Entre paréntesis y confesiones, me voy despidiendo. Como duda recién confirmada, como espacio vacío de obligaciones. Como quien nunca estará listo, habiendo esperado toda la vida y solo estás vos y estoy yo pero no te enteraste de nada.

La angustia

 No se trata de simple incomodidad lo que tenía la pregunta. Era locura, crisis de sentido, irrealidad, imposibilidad, impotencia, fatalidad frustración miedo rechazo vergüenza ansiedad soledad dolor fin 

El problema es que no tiene solución

¿Donde miran tus ojos? Cuánto es el esfuerzo por soportarme? Qué significa esta tristeza? Cuando termina el dolor? Por qué sé que llegará el día, vendrá un día cualquiera, uno de estos…

En qué vas a hablar. Vas a decir que lo lamentas pero que no da para más. Ahí no va a terminar. Recién va a estar empezando

No hay razones. Las verdaderas razones lasriman

viernes, enero 30, 2026

Vas a convidar

Te estoy perdiendo o ya te perdí? Nunca te tuve. Las palabras no son esas. No hay posesión. No hubo nunca. 

Pero hay pérdida. 

Vivis la aventura, te veo vivir la aventura. Desde lejos

el que no siente nada contra el pueblo que siente

estamos viviendo una etapa de la historia en la que ser el más desagradable del mundo, puede contar con  apoyo popular. la llegada de milei ...

otoño

otoño