cuando apenas habian pasado un cuarto de hora de la medianoche se prometio a si mismo que su vida no iba a terminar esa misma noche. Al menos no por voluntad propia.
Y no porque la valorara especialmente. No porque durante toda su vida convivió con la tristeza y el desprecio sobre si. No porque no fuera el desenlace obvio, del que no se puede escapar para siempre, solo y a lo sumo, toda una vida.
No porque no sintiera todos los impetuosos deseos de terminarla.
Las razones de la promesa de seguir a pesar de si, estaba en unas, otras, diez o quince personas. Ponele veinte, si. Veinte. Y un perro. A todas ellas, las que no querría generar dolor. Cuatro de esas en primer lugar. Otras tantas en segundo nivel... y quizás más. Pero sabía que el dolor que sienten quienes
Sabia que muchas otras se sentirían
matarse no es un problema
el problema es lo que rompe, lo que genera en quienes el muerto ama
dormir en plazas es un problema? o el problema es la dolor de quienes uno ama
que es mas insoportable, (o menos soportable, no se como es mas precisa la expresión) el dolor fisico, psiquico, mental, espiritual de dormir en una plaza, o el dolor de quienes uno ama?
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